martes, 23 de marzo de 2010

Luang Prabang y Vang Vieng

Vientiae 24-3-10

Luang Prabang y Vang Vieng

Pasé unos días en Luang Prabang, capital de provincia y ciudad Patrimonio de la Humanidad. Me hubiera quedado más días, porque se está bien allí, pero pensé en que tengo que darme algo de prisa si quiero cruzar el país hasta el sur. De momento sólo he estado en el norte. Pero luego, siendo más realista y práctico, he pensado en que es imposible hacerlo todo en un mes. Me centraré en el centro-norte y dejaré el sur para otra ocasión. Además, viajar por aquí es una tortura con estas carreteras que tienen echas polvo, sobre todo en el norte que además es zona montañosa y está lleno de curvas. Lo ideal en Laos es viajar moviéndose en barco por los ríos, pero ahora es temporada seca y el nivel del agua está muy bajo y muchos tramos no los puedes hacer.

Luang Prabang es muy bonita, y uno de los mejores ejemplos de la era colonial francesa en este país. La zona antigua es preciosa con las casas coloridas muy bien cuidadas, terrazas en el margen del río y barcas cruzando de un lado al otro del Mekong. Se respira tranquilidad y el ritmo de la ciudad te invita a descansar en cada terraza con una Beer-Lao mientras los minutos pasan lentamente. Aunque eso sí, está muy orientada al turismo, con un mercado donde se venden toda clase de souvenirs y una calle atestada de restaurantes y cafeterías donde sólo se ven “farangs” (giris). Vale la pena pasar unos días aquí.





El primer día visité el mercado callejero. En la foto no se aprecia porque estaban preparándose, pero la calle se llena con 4 hileras de puestos y la gente debe caminar casi en fila india para poder cruzar la calle de principio a fin. Hay productos manufactarados de todas clases: ropa, plata, lámparas de bambú, bolsos, cerámicas, cuadros, etc... Yo me compré un tirachinas de madera cojonudo por menos de 1€. Quién sabe cuándo me puede hacer falta :D



El segundo día me cambié de guesthouse a otra un poco más barata, aunque en general hospedarse en Luang Prabang es el doble de caro que en los pueblos pequeños del norte. 70000 kips pagué por una habitación con baño privado. Pasé el día trabajando y por la noche me fui de juerga con una chica medio alemana medio india. Lo pasamos teta, pero mis resacas son mu malas y el día siguiente lo pasé mayormente tumbado leyendo y de relax. Fui a dar una vuelta a ver algunos monumentos, pero no me compliqué mucho y vi algunos desde lejos y por encima... Hay días que pasan muy despacio aquí.




El 4º día cogí el bus hacia Vang Vieng, que está de camino hacia la capital del país y es además un sitio muy muy turístico. Es como Mallorca, pero a lo laosiano, y en vez de playa hay río.

El viaje de 5 horas fue un calvario. No hay una recta de más de 50 metros salvo al final. Todo curvas y baches. Recomiendo al que venga por aquí, que siempre que viaje por carretera lo haga con el estómago vacío, porque los que sufren de mareos lo pasan muy mal. Me hospedé en una guesthouse china por 40000 kips, unos 4€ con baño, agua caliente y wifi. ChillaoHostel se llama el sitio y lo recomiendo porque es tranquilo y los dueños son agradables. Lo de tranquilo es algo que supongo porque está alejado del centro de y del barullo, pero a mi me tocó soportar 2 días de cantos gregorianos a lo monje budista con micrófonos, tambores, banda y toda la pesca. Estaban celebrando que unos jóvenes terminaban su servicio monacal. Es como la mili antes en España. Se supone que todo joven varón debe pasar al menos 1 año en un templo cultivando su alma, y tanto la entrada como la salida del mismo son momentos muy importantes en la vida del chaval que hay que celebrar. Pues se tiraron de juerga 2 días desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la noche con música, cantos y comilonas.



En el paseo posterior comprobé lo que dice la Lonley Planet de aquí, y es que hay unos 500 bares-restaurantes en las 4 calles del pueblo, y TODOS ponen “Friends”, la serie de tv, SIN PARAR las 24 horas del día, los 365 días del año. Todas excepto unos pocos que ponen “los simpsons” o “ Padre de Familia”. Para nosotros los turistas vale, porque mientras te comes el bocata te puedes reir un poco, pero la gente que trabaja ahí ¡joder! Van a acabar locos perdíos!!




Por la noche llegué a la zona de “marcha”, que son 3 bares-pubs al otro lado del puente de madera del río. Allí me tomé unas copas en un garito y el menú incluye setas mágicas, dulces de marihuana, té de opio, canutos, etc... Para todos los gustos. También venden como churros “buckets” de whisky de Laos, que son unos cubos de 1 litro de capacidad por 1€ hasta las 12 de la noche, y por 4€ a partir de entonces. Me puse a charlar con un barman y le ofrecí mi portátil para que pusiera música, que lo que estaba pinchando no molaba nada, y el tipo me ofreció trabajo: comida, habitación gratis y un sueldecillo a cambio de ponerme detrás de la barra a pinchar y hablar con los clientes en inglés. Esa noche no, pero tomé nota para otro día.



El siguiente día alquilé una bici y fui a visitar las cuevas de la zona, principal atracción. Hay algunas espectaculares, e incluso me bañé dentro de una de ellas, en un pequeño lago interior. Es paisaje es muy bonito y con la bici puedes visitar muchos lugares, pagando 1€ por entrada. Lo malo es el coñazo que dan los niños para hacerte de guía. Aunque les digas que no, ellos van delante de ti, y te señalan el camino y tal. Durante el camino te preguntan unas 15 veces “money money”, lo cual no ayuda a crear un ambiente agradable. Y encima le das algo, y los espabilados piden más y más!!

Algunas de las cuevas son bastante grandes y se internan en la montaña, así que es importante llevar linterna y comprobar las pilas, porque si se te va la batería allí dentro lo puedes pasar mal. En algunas hay galerías y debes tomar caminos y tal, y luego recordarlo por dónde has venido para no perderte a la vuelta!! Es acojonante ver las estalactitas, murciélagos, las paredes cristalizadas de algunas partes que brillan como diamantes, etc... Bañarse dentro de una cueva, en un lago oscuro como el demonio acojona, pero yo recomiendo la experiencia.






El día grande fue el tercero. Había estado pensando en hacer o no hacer lo del “tubbing”, porque me parece una tomadura de pelo el precio: 55000 kips, más 60000 que tienes que dejar de depósito, más 20000 para alquilar una bolsa para meter tus cosas y que no se mojen... Pero bueno, es la principal atracción del pueblo y bajar 3 kilómetros por el río subido en un neumático de camión pensé que sería divertido. Y tanto!

El grupo mínimo es de 3 personas, así que hablé con una pareja joven de australianos y nos juntamos. Luego se subió más gente al tuk-tuk. Cuando llegamos arriba, ufff que guapo. Está lleno de bares construidos sobre madera en el margen del río, con música, chupitos gratis y jumping gratis! Bueno, no es jumping pero casi. Son unas construcciones que tienes que escalar, y arriba te lanzas agarrado a una liana, te balanceas un rato y luego te sueltas para caer al agua.

Lo pasé de hostias. Lo primero que hice fue tomarme un lingotazo y lanzarme en el jumping ese. Acojona un huevo, tanto escalar las escaleras de mierda que ponen sin barandilla ni nada, como lanzarte. El primero de los jumping es el más alto de todo el río y debe de estar a unos 15 metros del altura del agua. Me lancé sin pensarlo mucho, uno no puede dar muestras de estar acojonado en público aunque tenía el estómago en un puño, y uffff que guapo. Adrenalina pura! Caí bien de pie, pero me llevé una buena hostia en el culo. Hay que tener cuidado, conocí a un inglés que se hizo heridas en la cara y piernas por caer mal al agua. Después de mi se lanzó el australiano, y la chica se lo pensó más. Luego lo hizo en otro más fácil un poco más abajo del río después de estar como 5 minutos arriba. No podía controlar el miedo. Pero al final se lanzó :)

Esta es la australiana en pleno vuelo. Yo estaba en el agua retratando el momento a ver si se daba un piñazo.



Te partes el culo, porque mientras vas bajando por el río, la gente de los bares te lanza cuerdas para que te agarres a ellas y te arrastran al “muelle” para que subas a su bar a tomarte el chupito y a ver si pagas una cerveza o algo. Los chupitos son de lao-lao, y algunos tienen animales muertos dentro de la botella como serpientes, abejas gigantes, escorpiones y demás. Yo probé abejas, serpientes, madera china y el estándar. Beber de este bote no era gratis, una serpiente cobra y un escorpión, que decía el tío que si bebías de ahí se te ponía dura al instante jajaja que crack!



Ese es uno de los bares. Se ve a la peña subida en el neumático y bebiendo en el bar, y a la izquierda hay un japo lanzándose en la liana. Los locales se ponen en el borde de la construcción y te lanzan la cuerda como si estuvieran en el salvaje Oeste americano atrapando cabezas de ganado. Y todos te gritan “free shots” para que la oferta sea irrechazable. También suelen tener todo tipo de drogas por si te apetece. Un pedazo de pastel de chocolate con marihuana cuesta 5€, lo mismo que un canuto de opio o un zumo de setas.



Mientras vas bajando y parándote en los bares haces amigotes. Luego esa noche....uffff Les dije que iba a pinchar música en el bar del río y nos montamos allí una juerga graciosa. Nunca había pinchado y me daba palo, pero me lo pasé muy bien. Además, comida y bebida gratis. Ni que decir tiene, que le dí un toque latino a la noche y en Vang Vieng en la noche del 23 de marzo del 2010 se pudo escuchar a Estopa, Extremoduro, Macaco y hasta puse a “Los delincuentes” jajajaja Iba intercalando música española con Nirvana, Offspring, etc... y a la peña cuando está borracha le da igual lo que pongas, aunque vino mucha gente con peticiones. Después de aguantar eso, creo que nunca más voy a pedirle al dj de ningún garito una petición. El DJ es el amo y pone lo que le sale de los webs!!

Al día siguiente, hoy, bus de 3 horas a la capital del país, Vientiane. Estaré aquí unos días y luego pienso coger un bus nocturno con cama para ir directamente a las 4000 islas del Mekong, en el sur del país. Me queda poco tiempo de visado, y no tengo tiempo si quiero llegar a Camboya :)

Saludos!

viernes, 19 de marzo de 2010

Nong Khiaw y Muang Ngoi, en la ribera del Nam Ou

Nong Khiaw es un pueblecito que vive a la rivera del río Nam Ou, uno de los que alimentan el Mekong. Como muchos de los pueblos de la zona, el turismo ha transformado el modo de vida de los locales, y decenas de guesthouses y restaurantes esperan al visitante a lo largo de la carretera que cruza el pueblo, a ambos lados del río. Aún así, se respira un ambiente muuuuuuy tranquilo, en parte porque sólo tienen electricidad entre las 6 y las 10 de la noche.

Pasé 2 días en Nong Khiaw y 3 en Muang Ngoi Neua, y no sé cuál me ha gustado más. Que sitios tan encantadores! Pero claro, donde no hay electricidad no hay internet, por eso no he podido actualizar hasta ahora!

El minibus de Udomxai te deja en Pak Mong, y desde allí hay que buscar el modo de seguir por la carretera 1. Supongo que habrá servicio de bus, pero yo me puse a caminar y a hacer autostop. El primer coche que pasó me cogió y resultó ser el dueño de una guesthouse en Nong Khiaw! A los 20 minutos llegamos, y su guesthouse era como tantas otras: un bungalow sencillo con baño incluido y con vistas al río. 40000 kips sin agua caliente y 60000 con ella.

Tuve suerte de llegar sobre las 5 de la tarde, y el sol me regaló unas imágenes preciosas del pueblo. Está rodeado de montañas, y cruzado por un río. Así que disfruté de la puesta de sol con una beerlao fresquita mientras observaba a los pescadores llegar de la pesca y manejar sus barcas en el río con una maestría asombrosa. Los niños se tiran al agua con conchonetas tipo donuts, y no hay peligro porque la fuerza del agua es muy pequeña. A penas te arrastra la corriente.






En la cena de la noche me encontré a Marco, el irlandés que conocí en Luang Nam Tha. Y es que, al fin y al cabo, casi todos los turistas vamos a los mismos sitios.

Al día siguiente decidí ir a visitar una cueva que está como a una hora del pueblo. La usó la población durante la Segunda Guerra Indochina para ocultarse de las bombas americanas. Laos es el país del mundo más bombardeado. Los USA lanzaron aquí alrededor de 2 millones de toneladas de bombas. Lo curioso es que, oficialmente, esa guerra nunca existió.

Al ponerme a andar, unos niños vinieron a ofrecerse de guías a la salida del pueblo. Yo les decía que no hacía falta, pero aún así se me unieron unos cuantos. Los muy cabroncetes me indicaron un camino equivocado, para que les pagara por su “ayuda” e irse corriendo. Les di 2000 rupias para los 4... El camino que me indicaron no era el de la cueva, pero me llevó a un riachuelo donde pude ver cómo pescaban con un fusil casero: un sistema con un arpón de madera afilado y unas gomas elásticas para tensar. Muy rudimentario pero efectivo! Allí mismo tenían una pequeña hoguera y se comían los peces sobre la marcha. También allí una señora recogía unas hojas enormes, supongo que para cocinarlas.



Volví al camino y encontré la cueva. Se accede a través de unas empinadas escaleras y dentro aún se observan algunas cosas de la vida de esa gente en la cueva, como la habitación del gobernador. Está bien, pero tampoco impresiona demasiado. Desde lo alto de la cueva se tiene una buena vista de aldeas cercanas y campos de cultivo.




Un poco más allá, hay otra cueva, y ésta sí que me gustó, porque es la que usaban como banco, y tiene un sistema de galerías que se interna en lo profundo de la montaña al menos 50 metros. Menos mal que había alquilado una linterna de esas que se ponen en la cabeza como los mineros, y me metí hasta el final. Fue bastante claustrofóbico porque en algunas partes apenas tienes espacio para moverte y la humedad hace que sudes muchísimo, pero fue divertido.

Luego un paseo por los alrededores viendo campos sembrados y de vuelta al pueblo. La vida pasa despacio en Laos. Hay un dicho francés que dice: “Los vietnamitas plantan el arroz, los camboyanos lo ven crecer, y los laosianos lo escuchan crecer”. Eso resume bastante bien la filosofía de vida de los laosianos. Ellos se lamentan de la gente que “piensa” demasiado, y en general, cualquier tipo de esfuerzo que no incluya algo de diversión implica estrés. La mayoría practica el Theravada Buddism, y tratan de cultivar su “kamma” o karma, por lo que tratan de enfriar las pasiones humanas y no preocuparse demasiado por el futuro. El trabajo es algo que perjudica su desarrollo espiritual. Tratan de cultivar su mente y espíritu, no su cuerpo. Por tanto, les gusta trabajar lo justo para proveerse de lo necesario, y poco más. Eso puede interpretarse como una falta de ambición, pero las cosas están cambiando rápidamente.




Por la tarde, lectura debajo del puente del río y relax. Uno se contagia de todo :)

Decidí subir al otro pueblo al día siguiente, Muang Ngoi Neua. El bote sale sobre las 11 de la mañana y cuesta 20000 kips, tardando una hora más o menos, aunque nosotros casi no llegamos. Se nos rompió el motor intentando remontar unos rápidos y estuvimos parados media hora mientras lo arreglaban. El nivel del agua está escandalosamente bajo, y en algunos tramos notas las piedras arañando el caso del bote bajo tus pies. Los últimos 4 años han sido muy secos y hay tramos en los ríos de Laos, donde no se puede usar el bote, cuando normalmente es el método que usan los locales que viven en aldeas remotas para moverse de un lado a otro. El paisaje durante la subida es muy bonito.





Muang Ngoi Neua es precioso, aunque hay demasiadas gueshouses!! Escogí una por 30000 kips, muy barato, pero me cambié al día siguiente para buscar otra con vistas al río y más tranquila. El dueño de la nueva era un chaval joven, y a través de él pude comprar una tarjeta para el móvil, porque lo había intentado antes pero muy poca gente de Laos habla inglés y es muy difícil negociar algo. Dándome un paseo por el pueblo vi que las bombas cayeron por todos lados, y más de uno las usa para “decorar” su casa. Esta está en la entrada de un guesthouse de los supuestamente “pijos”.



Este pueblo también tiene su templo con sus monjes.



Esa noche me comí una pizza en un auténtico horno de leña. Estaba muy bien pero ¡¡no tenía queso!! Aquí el queso es un artículo de lujo. No tienen apenas leche y el poco queso que encuentras tiene un precio astronómico.

Al día siguiente me di una caminata para visitar unas cuevas y unas aldeas remotas. En una de las cuevas conocí a Mónica y Thomas. Ella de Barcelona y él polaco, pero llevan juntos 10 años. Nos caímos bien y pasamos el día juntos y planeamos para el día siguiente alquilar unas canoas por nuestra cuenta y darle a la pala para remontar el río un poco.

La cueva es perfecta para explorarla, ya que dicen que se une a otra en otro lado de la montaña, pero sin linterna mejor ni pensarlo. Por dentro corre un rio de agua muy fresquita.



Visitamos un pueblo tras una hora de caminata más, y por el camino, bonitas vistas de montañas, animales y pastos.





Al día siguiente alquilamos unos botes por 40000 kips, unos 4 euros, por todo el día, y nos fuimos a remontar el río. Baja suave la mayoría del tiempo, pero debido al poco nivel del agua en algunos puntos se forman rápidos y es jodido remontarlos con sólo una persona en el bote. Fue un paseo genial, de lo mejor que he hecho en Laos. Estar en medio del río, entre las montañas, con un silencio total sólo roto por el mismo sonido del agua y el de tu pala entrando en el agua es genial.

Hay auténticas playas en los márgenes del río e incluso en medio de él. En una nos paramos y descansamos. Este soy yo antes de seguir. Obsérvese el tamaño del bote, es enorme, y te tienes que sentar atrás del todo para poder guiar al aparato:



Más adelante nos paramos de nuevo y atamos los botes a unos árboles que crecen en medio del río, y unos búfalos que estaban por allí se acercaron para tomar posición y recordarnos que ellos estaban allí antes que nosotros. No son nada violentos y no hay que temerlos, pero por si las moscas nosotros mantuvimos las distancias. Uno de los búfalos era una cría y no llegaba al fondo en el punto más profundo, y varias veces fue arrastrada por la corriente. Fue precioso ver cómo su madre volvió atrás y, poniendo su cuerpo delante del de la cría, detenía la corriente lo suficiente como para que la cría pudiera por fin cruzar.



Lo pasamos teta, pero la cosa cansaba, así que para volver simplemente dejamos que la corriente nos arrastrara. En la vuelta tuve un incidente con unos chavales que habían puesto unos hilos para pescar, y los cabrones me tiraron piedras para que me fuera al otro lado del río. Pero en el otro lado había rápidos y ni de coña de meto yo allí sin saber cómo controlar el bote bien, así que se jodieron y les espanté la pesca.

La excursión privada por el río fue de lo mejorcito, y se lo recomiendo a todo el mundo. Es fácil controlar el bote y no hay que temer los rápidos, si se usa la cabeza y se va por el camino correcto. Además, los tours pagados son carísimos, unos precios 3 veces superiores a los de Nuang Nam Tha por ejemplo.




Tras comer, me uní a la fiesta en la guesthouse. Estaban celebrando que habían terminado de instalar los baños adosados a cada bungalow, así que vino familia de los pueblos de cerca para inaugurar oficialmente el gran momento. Estaban bebiendo lao-lao, el whiskye de Laos, desde las 9 de la mañana y la mayoría tenía un pedo muy gracioso. Me invitaron a comer, a beber y a bailar, y por la noche yo también estaba morao.



Al día siguiente me fui a Luang Praband en bote. Primero uno a Nang Khiew, y otro por 100000 a Luang Prabang, por el río, en un viaje de 6 horas. Está bien porque aunque es algo aburrido, el paisaje es precioso. Se ven pescadores, búfalos y cerdos bañándose, aldeas, etc.. Vimos unos elefantes!! Estaban ayudando a mover unos troncos, llevados por sus cuidadores. Creo que no quedan elefantes en estado salvaje en Laos. Incluso había buscadores de oro!! Estaban como en el antiguo Oeste americano, removiendo unas cestas buscando pepitas entre las rocas del río.

Y aquí estoy, en Luang Prabang, ciudad patrimonio de la humanidad. Y es muy bonita. Unos días y bajo a Vientiae, aunque seguramente haré alguna parada antes.

abrazos!!!

sábado, 13 de marzo de 2010

Udomxai

El viaje de Luang Nam Tha a Udomxai fue bastante malo. Las carreteras de Laos, por decir algo, están en bastante mal estado. Hay muchos tramos en construcción/reparación constante. Ahora están creando unas canalizaciones en los márgenes de la vía, supongo que para guiar el agua en la época de lluvias y no se convierta en un barrizal.

Es curioso ver las casetas de los obreros en los laterales de la carretera. Me pregunto si duermen ahí. Supongo que sí porque sería imposible ir a casa tras el trabajo y volver al día siguiente, cuando los viajes suelen durar varias horas mínimo.

El mío hasta Udomxai duró unas 4 horas y media, y más vale que vayas comido y con tus necesidades hechas, porque no para en ningún momento, a menos que alguien se lo pida por alguna “urgencia”.

Al llegar pasé por varias guesthouse y escogí la “Vivanh Guesthouse” por 60000 kips la noche, unos 6€, con baño, agua caliente y tele. El aire acondicionado no hace falta en estas latitudes, sino un calentador. Hacía un frío que pelaba. Me di un paseo nocturno, pero estaba cansado así que la tele china me entretuvo con unas peleas de K1.

Me desperté tarde al día siguiente, sobre las 11, y es que tenía sueño acumulado y ya está bien de madrugar tanto para las palizas que me meto en caminatas y bicis. Ese día, lo usaría para pasear por la ciudad.

Udomxai es una capital de provincia, con unos 80000 habitantes, y eso se nota por el asfaltado de sus carreteras y por que la mayoría de las casas son de piedra, y no de madera, aunque es difícil ver una de más de 2 pisos. Hay muchos comercios con una fuerte influencia china (la frontera está cerca). Todos ellos tienen los carteles en 3 idiomas: lao, chino e inglés (aunque el inglés muchas veces falta).

Después de trabajar un rato en un ciber me di un largo paseo. Vi jugar a la petanca, el deporte favorito de los laosianos.



Entré por casualidad en un instituto de secundaria budista, donde todos sus estudiantes son monjes. Por supuesto, tienen su templo y sus imágenes a mano.



Cerca, en el museo que estaba cerrado, hay un punto alto desde donde observar la ciudad/pueblo enclavado entre las colinas que lo rodean.



Al anochecer subí al “Phu That”, una estupa en lo alto de una colina. La puesta de sol allí fue muy bonita, donde además estuve charlando con un joven budista, aunque su limitado inglés no nos permitió profundizar demasiado. Frente a la estupa están construyendo un Buda de pie.




Cené en un puesto chino unos pinchitos con beerlao. Tenía pensado al día siguiente alquilar una bici y dar una vuelta por las aldeas cercanas pero me dieron un precio de 100000 kips, y pasé. Me fui a la estación de autobuses. Udomxai no me gustó. Intentaría llegar a “Nong Khiaw” y luego a “Muang Ngoi Neua”, que dice la Lonely son sitios preciosos. Y puedo decir que no se equivoca.

Nong Khiaw es espectacular!!